El Hostal De Su Merced tiene el agrado de remitirle información sobre los principales eventos a realizarse en las fechas próximas, curiosidades, novedades y promociones lanzadas por el mismo. Este es un servicio gratuito ofrecido por el Hostal De Su Merced, está dirigido principalmente a sus clientes y potenciales clientes, con el fin de ofrecer información oportuna y confiable, permitiendo de este modo una mayor interacción Hostal - Cliente.
CARNAVAL MINERO DE POTOSI - BOLIVIA
Dos sábados antes de los feriados de carnaval en Bolivia, la ritualidad minera sale de la intimidad de los socavones para proyectarse en las calles de Potosí. Y este se constituye en un momento privilegiado de encuentro entre los mineros y la sociedad.

Es el Carnaval Minero, el más público de los ritos en la mina. Así lo describe la doctora Pascale Absi, antropóloga, autora de “Los ministros del diablo”, documento que resume una investigación de varios años sobre la vida en las minas de Potosí.
carnaval minero de potosi bolivia

Según ella, el Carnaval Minero, como se conoce hoy, con sus bailarines, sus jurados, su mediatización y su popularidad, es relativamente reciente. “Es el resultado de la transformación de la tradicional bajada de los Tataq'aqchus (del quechua tata = padre, q’aqchus = trabajadores a destajo) en un desfile de comparsas”. Los Tataq'aqchus –las cruces que se encuentran en los primeros metros de la boca mina– y las vírgenes son los santos patrones, los protectores de los mineros. “Antiguamente, los mineros bajaban tras de ellos, sin atuendos, a veces con su ropa de trabajo; la organización de la fiesta les incumbía enteramente y poca gente se interesaba por su peregrinaje. La imagen del Carnaval Minero de hoy, donde participan las autoridades de la ciudad de Potosí y que atrae turistas y ciudadanos es bastante distinta. Esto se debe, en gran parte, a la introducción de las comparsas”.

El origen de las comparsas
En "Los ministros del diablo", Absi propone la hipótesis de que estas transformaciones estuvieron relacionadas con la crisis minera del mediado de los años 1980, de la cual son contemporáneas. “En el momento más agudo de la crisis, mientras todo el país apostaba por la desaparición del sector minero, los trabajadores, a través de la implementación de las comparsas y aprovechando su popularidad, encontraron una manera de decir ‘seguimos aquí, mírennos’. Eso implicó renunciar en parte a la organización tradicional de la fiesta. Antes había una estricta ecuación entre los que bajaban tras de los tataq'aqchus y los grupos de trabajo. Hoy en día, los bailarines no son todos mineros y muchos trabajadores han desertado del desfile. De actores, se han vuelto espectadores y la identidad minera simbolizada por la ropa de trabajo se disolvió también en medio de los atuendos de la morenada, el tinku o el pujllay... Pero ganarse la mirada de la sociedad fue a este precio”.

La gran lección de eso es que los rituales cambian, así como su sentido –sostiene la doctora en antropología –, de acuerdo al contexto más amplio. “La semana pasada estuve en la bajada de los tataq'aqchus y las verdad es que me sorprendió la ampliación de la fiesta estos últimos años, tanto a nivel de las bandas como de las comparsas. Mientras hace unos años la transformación de la fiesta reflejaba un mundo minero en crisis, la fiesta celebra hoy la reactivación minera”.

Hoy en día…
La bajada de los Tataq'aqchus –hoy Carnaval Minero– tiene lugar el sábado, dos semanas antes de los feriados nacionales de carnaval. Pero en realidad el rito empieza unas semanas antes, con la velada de los santos mineros en la mina. “El sábado a la mañana, las comparsas de las diferentes minas bajan desde el Cerro hasta la entrada de la ciudad. Desde allí, cada una se va a su local para seguir la celebración de los santos. Al día siguiente, hombres y santos van a escuchar misa donde las cruces y las vírgenes se supone que recargan sus poderes cristianos. Hoy en día, el domingo a la tarde, las comparsas desfilan en la plaza central donde todo Potosí va a verlas”.

Pero la bajada de los Tataq'aqchus no es sino el principio del ciclo minero de los rituales de Carnaval. El jueves siguiente, de compadres, los mineros celebran, liban y enflorecen todas sus herramientas de trabajo. Es también el día de la gran ch'alla al Tío y en menor medida a la Pachamama. Una semana después, el jueves de compadres, les toca a las palliris (mujer que trabaja en las afueras de la mina, recolectando mineral) enflorar y celebrar sus parajes y sus herramientas. Luego, el lunes de Carnaval, las cooperativas organizan la ch'alla de los ingenios. “Y por supuesto, el martes de Carnaval, los mineros siguen celebrando en sus casas. Los que son de origen campesino pueden viajar a sus comunidades para celebrar sus chacras una vez cumplido con la mina. Lo interesante de este ciclo es que al final, todas las deidades mineras y los medios de producción han sido celebrados”.

Un enfoque para la investigación
“Creo que lo importante cuando uno analiza los rituales es no fijarse únicamente en la visión del mundo, el significado simbólico que tienen”, sostiene Pascale Absi. “Se dice a menudo en antropología que los hombres necesitan más de los rituales que de las deidades. ¿Que quiere decir eso? Que los rituales son también un momento formidable para que un grupo social reafirme su organización social”.

En el caso del Carnaval Minero, el sistema de pasantes (cabecilla), el rol distinto impartido a cada categoría de trabajadores (socios, segunda manos, peones, dirigentes) así como a las mujeres refleja la organización social de la producción minera en las cooperativas. Mientras, las transformaciones de los rituales, como hemos visto con el paso de la bajada de los Tataq'qchus al Carnaval minero también traducen cambios sociales. “No son las deidades las que cambiaron, sino el contexto socio-económico. Entonces yo sugeriría siempre ver los rituales como un evento social y político, no sólo simbólico”.


Sitio web: www.desumerced.com
E-mail 1: desumerced@entelnet.bo
E-mail 2: gerencia@desumerced.com
Nuestra dirección: Azurduy N° 16 Sucre - Bolivia
Teléfonos/Fax: 591-4-6442706 / 591-4-6445150 / 591-4-6912547
  591-4-6912078