| Para llegar a una definición de lo que era el carnaval cruceño empecé a recurrir a estudiosos y me di cuenta de que la fiesta no encajaba ni con lo que Carvalho Neto llama el carnaval interandino ni con el carnaval carioca; o el carnaval rioplatense. Entonces jugué a hacer una definición de acuerdo a la trayectoria, a las características. Le seguí la pista al carnaval fundamentalmente a partir del siglo XIX. Aunque tradicionalmente se dice que la ciudad de Santa Cruz fue fundada en un día de carnaval, no hay una documentación que pruebe la existencia de la fiesta en sí durante el período colonial. Sí le podemos seguir el rastro, muy bien seguido, a partir del siglo XIX y sin lugar a dudas una de las fuentes más importantes y ricas es Alcides d'Orbigny. Después vienen otros informes importantísimos, como el de Castelnau y otros viajeros de fines del siglo XIX, principios del siglo XX. Luego ya viene toda la información local, fundamentalmente de periódicos de la época y de documentación cruceña sobre el carnaval. Decía que no se ajusta con las características del carnaval carioca, que es con el que se le ha relacionado alguna vez… No. Además, mal llamado carnaval carioca, porque debiera llamarse carnaval brasileño. Tenemos un carnaval que no se ajusta a ninguna de las tres definiciones o de las cuatro que tiene Carvalho Neto. Se trata más bien de un carnaval un tanto sui géneris, más parecido al carnaval de Barranquilla, Colombia. Tiene una cierta similitud con el de Nueva Orleáns, entonces es un carnaval que, como se puede ver por el desarrollo histórico, es eminentemente elitista, pero también, paradójicamente, participativo. Era un carnaval para una ciudad pequeña; Santa Cruz, hasta mediados del siglo XIX ha sido una ciudad muy pequeña, por lo tanto su carnaval realmente llenaba las expectativas de una comunidad muy pequeña, elitista y paradójicamente abierta a la participación. ¿Cuáles eran sus características? Era una fiesta en la que realmente se ponía en práctica lo que es el concepto del carnaval, es decir, una trasgresión de todo lo que era normal. Al esconderme yo detrás de una máscara, adopto otra personalidad y puedo hacer lo que yo quiera a través de esa personalidad. Es un carnaval que no dura solamente tres días, porque es un carnaval más largo que eso, cargado de un absoluto derroche. Se da rienda suelta a el consumo de bebidas alcohólica y un elemento importantísimo es el agua; el carnaval nace con el agua y nace como trasgresor. ¿Y qué pasa cuando la ciudad crece? A partir del momento en que la ciudad de Santa Cruz de las Sierra se va transformando, va creciendo a paso vertiginoso, el carnaval busca un espacio propio. No es el carnaval turístico brasileño, carioca; no es el carnaval turístico, de espectáculo, esa maravilla que es el Carnaval de Oruro, sino que es un carnaval participativo. Yo por eso digo al final de mi estudio que el mejor eslogan para el carnaval cruceño es: “Atrévase al carnaval”. ¿Por qué es la “fiesta grande de los cruceños”? Sin duda es la fiesta más significativa, la más larga. Durante mucho tiempo no solamente abarcaba cinco días (del sábado al miércoles de ceniza), sino que le dedicaba 11 noches de máscaras. Y nos hemos escandalizado, pero el carnaval rioplatense, el de Montevideo, ha sido mucho más largo que eso. Es la fiesta grande de los cruceños porque el cruceño la vive, a pesar de que ha crecido tanto la ciudad. En otras partes del país, como en Tarija, hay un intento de recuperar las tradiciones, ¿qué ocurre en Santa Cruz? Hay una búsqueda, sin lugar a dudas, al ser el carnaval una expresión cultural es una manifestación tremendamente dinámica, por tanto, a lo largo del tiempo ha sufrido transformaciones. Entonces ha habido a partir de los años 80 y 90 un intento de “recuperación” del carnaval, de una búsqueda de lo que sería lo auténtico del carnaval. Ha habido una búsqueda, para empezar, de hacer del carnaval cruceño una atracción turística. Yo no creo, ya lo he dicho anteriormente, que el carnaval cruceño pueda ser una atracción turística, porque el carnaval cruceño es eso, es carnaval, es caótico. Es como decimos en en lenguaje cruceño, puro chiverío (juego). No se baila el carnaval tradicionalmente, sino, se salta. Ahora como que se lo está reglamentando demasiado, se intenta hacer del corso un espectáculo, una entrada, entonces las comparsas hacen coreografías y eso es absolutamente nuevo. La verdad, no creo que quede en el tiempo, porque se le está quitando la esencia. Luego, ha habido un momento en que se buscaba las raíces nativas de la ciudad. Pero el carnaval de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra es un carnaval absolutamente urbano, es un fenómeno cultural mestizo, viene desde Europa y acá se mestiza con unas connotaciones especiales. No tiene ese elemento indígena o religioso que tiene el carnaval de Oruro, por ejemplo; este es otra cosa. Es un carnaval en el que las reinas son personajes centrales. ¿Qué puede decir de ellas, de su rol de antes y el de ahora? Sin lugar a dudas son personajes centrales. Hay una notita de Castelnau, este viajero francés del siglo XIX, en la que describe el nombramiento de una reina. Suponemos, por las fechas, que fue una reina de carnaval. La mujer siempre ha jugado un papel muy importante en estas fiestas. Sin lugar a dudas es una fiesta absolutamente machista y, sin lugar a dudas también, el hombre, el machista, hace uso de la mujer como objeto o elemento de belleza. Pero considero que es un elemento importante porque es un tributo a la belleza, un tributo a la alegría, un tributo a esta cosa que tenemos los cruceños de ser muy hacia afuera, de tomar las cosas aparentemente –y subrayo el aparentemente–con mucha frivolidad, algo que es apariencia solamente. Yo creo que las reinas tienen una importancia muy grande dentro de todo el esquema carnavalero, aunque a veces se las frivoliza demasiado. ¿Por dónde cree que se debería abordar el tema en futuros estudios? Sin lugar a dudas una de las cosas que falta estudiar, en el caso de Santa Cruz, es cómo incide en la economía cruceña estos tres días del carnaval, cómo ha influido en la artesanía todo el movimiento carnavalero, cómo incide en la música, y cómo incide en el arte. Caro Baroja hace un estudio magnífico de la incidencia del carnaval en el arte y ahí tenemos a Goya, por ejemplo. Entonces todavía hay muchas cosas donde ver. Sería buenísimo en el caso del carnaval cruceño estudiar el aporte que han hecho los pintores cruceños al carnaval –en este momento estoy pensando en el caso de Tito Kuramoto¬– y otros aspectos para estudiar respecto a la fiesta y su incidencia en su entorno. ¿Algo más que desee añadir? Todo el mundo me pregunto por qué toqué este tema para estudiarlo, yo quiero decir que no soy carnavalero, uno de mis pecados mortales es que no he carnavaleado nunca. Envidio a los que carnavalean porque creo que es una expresión buena, positiva, es una fiesta que permite un gran esparcimiento y es una fiesta que vale la pena conservar. Los elementos del carnaval cruceño y su significado El corso.- Antes se denominaba entrada del carnaval. Poco a poco esta actividad crece más y se convierte en el centro de atracción principal.
Pre-carnavaleras.- Data de pocos años. Consiste en desfiles de comparsas juveniles en las que todos los integrantes van con llamativos disfraces. Se trata de una actividad que ha despertado polémica, pues, se dice, significa un adelanto exagerado del tiempo carnavalero.
Carnaval de las calles.- Aunque aparentemente el protagonista es el comparseo que recorre las calles y visita las casas de espera, el protagonista real es el ciudadano común que tiene la opción de participar activamente en la farándula sin necesidad de pertenecer a ninguna comparsa.
Bailes carnavaleros.- Es tal vez la actividad menos participativa porque es el disfraz el que hace su presencia real. Estos bailes son organizados por las principales comparsas tradicionales. Tuvieron su apogeo en las décadas del 30 y del 40 y hoy han vuelto a recobrar su antiguo esplendor.
Bailes de máscaras.- Su antecedente inmediato son los bailes organizados por las comparsas y poco a poco se han convertido en parte importante del carnaval. El uso de máscaras otorga al sexo femenino una serie de licencias donde se mezclan la picardía, el buen humor y la sensualidad. Esta actividad de participación restringida, se ha convertido en un escaparate de demostración de machismo.
Fuente: Alcides Parejas. |