Ubicado en los Departamentos de Potosí y Oruro, Bolivia, a 3.650 metros de altura, cerca de 60.000 personas arriban cada año al lugar con el fin de conocer este maravilloso destino, considerado entre los 25 más hermosos del mundo, y no es para menos. La paz del ambiente, rodeado por un paisaje totalmente blanco alrededor, le otorgan un aspecto de pureza único en el planeta, y totalmente disfrutable por todos los que allí se encuentran. El paisaje que rodea el salar también es imperdible. Centrado entre volcanes y montañas de más de 5.000 metros de altura, resulta imposible no querer tomar interminables fotografías del lugar y visitarlo innumerable cantidad de veces por la paz que nos trasmite el lugar y por el agradable entorno en el que se encuentra. Se supone que existe allí un total de 10 billones de toneladas de minerales, siendo el principal el Litio, abundante en el lugar y la mayor reserva de este mineral del mundo. La profundidad de sal del desierto varía entre los 10 cm en algunos lugares, hasta los 8 metros en otros, dependiendo del lugar que nos encontremos ya que posee 150 kilómetros de extensión de norte a sur, y 250 kilómetros de este a oeste. Entre las maravillas del lugar, podremos alojarnos en el hotel que allí se encuentra, construido completamente a base de bloques de sal, en uno de los lugares más tranquilos del mundo. Realmente, vale la pena darse una vuelta por este lugar y disfrutar las instalaciones de sal del hotel/restaurante. Además, podremos practicar diversas experiencias de turismo aventura, y visitar de paso, el Parque Nacional Eduardo Avaroa como las lagunas Colorada y Verde, que se encuentran muy cercanas al salar. Son 10.582 kilómetros cuadrados para disfrutar al máximo, y por supuesto, cansarse de tomar fotografías por doquier de todo el panorama, que seguramente asombrará a más de uno. Así que recuerden, si en sus planes en alguna oportunidad llegaran a pensar en Bolivia, no pueden perderse recorrer el Salar de Uyuni, un destino del que seguramente no se arrepentirán jamás de visitar, y al cual seguramente, deseen retornar en otra ocasión.
 
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